La higiene de manos es una de las medidas más sencillas y eficaces para reducir la transmisión de microorganismos. En casa, en el trabajo y especialmente en los espacios de atención sanitaria, hacerlo correctamente marca la diferencia. La prevención empieza con nuestras manos.
La salud es el estado completo de bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades.